Talca, Chile: El humilde inicio de una Gloria Universal (A 11 años de un encuentro inolvidable)

Hay momentos en la historia de la Iglesia que quedan grabados no por la magnitud de sus estructuras, sino por la profundidad del amor que en ellos se manifiesta. El 15 de enero de 2015 es, sin duda, una de esas fechas doradas. Hoy, a 11 años de distancia, volvemos la mirada hacia el sur del continente, hacia la región del Maule, donde una pequeña pero ferviente comunidad de 80 hermanos en Talca, Chile, fue elegida por Dios para ser la primicia de una Gira Apostólica Universal.

Un escenario de humildad y fe

Chile, el país austral, se convirtió en el punto de partida. Pero no fue en una gran metrópolis ni en un templo majestuoso donde el Enviado de Dios, el Apóstol Naasón Joaquín García, decidió iniciar su recorrido. Fue en Talca, en un templo humilde, donde se manifestó la esencia misma del ministerio apostólico: el amor por los más pequeños y el cuidado por las almas más lejanas.

Aquella mañana, los 80 hermanos de la localidad, vestidos de un blanco resplandeciente, aguardaban con el corazón palpitante. No importaba que fueran pocos en número; su fe y su confianza en la Elección los hacían gigantes ante los ojos del Cielo.

“Iglesia de Chile, heme aquí”

El momento en que el Ungido de Dios cruzó el umbral de aquella pequeña Casa de Oración quedó marcado por un estallido de júbilo espiritual. Las palabras del Apóstol resonaron con una autoridad llena de ternura: “El Señor me ha traído a estas regiones para confirmar que la paz de Dios está en sus corazones… Iglesia de Chile, heme aquí”.

En su mensaje, el Siervo de Dios recordó con profundo respeto el trabajo del Apóstol Samuel Joaquín Flores, quien por más de 50 años trabajó para que aquel “huerto santo” en el extremo sur de América germinara. Al visitar Talca, el Apóstol de Jesucristo demostró que en el reino de Dios no hay distancias geográficas ni comunidades insignificantes.

De la Gira de Confirmación a la Gira de Incitación

Fue precisamente en este rincón de Chile donde el mensaje apostólico cambió el rumbo de la historia contemporánea de la Iglesia. Allí, el Apóstol declaró que su visita ya no era solo de confirmación, sino de incitación a la batalla.

La guerra ha empezado, la batalla ha dado inicio; empecemos a marchar por estas ciudades y veamos cómo se rendirán ante los pies de Jesucristo”, expresó con fervor. Aquella pequeña iglesia de 80 hermanos fue la primera en recibir la invitación a ser parte del crecimiento y la prosperidad que hoy, 11 años después, seguimos presenciando en todo el mundo.

11 años de un recuerdo vivo

Hoy, al recordar aquel 15 de enero de 2015, la Iglesia de Talca sigue siendo un ejemplo vivo de que la bendición de Dios no depende de la cantidad, sino de la disposición del corazón. Aquel templo humilde en la parte más austral de América se convirtió en el faro que iluminó el inicio de una era de triunfos.

Para los que formamos parte de la Iglesia La Luz del Mundo, el aniversario de esta visita es un recordatorio de que Dios siempre mira lo que el mundo ignora. Talca no fue el final del camino, sino el principio de una promesa que se sigue cumpliendo: “Si ves hoy a este grande pueblo, Yo lo engrandeceré aún más”.

¡A Dios sea la gloria!

Fuente: Berea Internacional

Por: Redacción LLDM Now